En esta excursión privada a Oporto podréis visitar los puntos más famosos de la ciudad del Duero junto a un guía en español en exclusiva para vosotros. ¡Os encantará!
Itinerario
Tras pasar a recogeros por vuestro hotel de Lisboa, pondremos rumbo norte haciendo un viaje de unas tres horas hasta Oporto. Allí, descubriremos esta ciudad mercantil, episcopal y portuaria, modelada por el granito, el barroco y la ingeniería del hierro. ¡Vamos allá!
Al llegar, iniciaremos una visita guiada contemplando la iglesia del Carmen, uno de los grandes ejemplos del rococó portuense. Nos fijaremos en su fachada de movimiento ondulante y, sobre todo, en su célebre lateral de azulejos, añadido en 1912.
Continuaremos en busca de la estación de São Bento, levantada a comienzos del siglo XX sobre el antiguo convento de São Bento de Avé-Maria. En su vestíbulo observaremos una de las principales síntesis iconográficas de Portugal. Se trata de 20000 azulejos de Jorge Colaço que narran la historia y evolución de los transportes.
Después, seguiremos hacia la iglesia de San Francisco, el principal templo gótico de la ciudad, cuyo interior barroco recubierto de talla dorada le valió el sobrenombre de la Iglesia de Oro. Cuando el hambre apriete, os dejaremos una hora de tiempo libre para que disfrutéis del almuerzo por vuestra cuenta.
Más tarde, nos acercaremos a la Torre de los Clérigos, una de las obras barrocas más emblemáticas de la ciudad. El recorrido nos llevará después junto al puente Don Luis I, prodigio de la arquitectura del hierro que fue inaugurado en 1886. Su estructura nos permitirán comprender la dimensión técnica de la Oporto decimonónica.
Finalmente, emprenderemos el regreso a Lisboa, donde nos despediremos dejándoos en vuestro hotel tras un total de 10 horas de excursión.
Ventajas de una excursión privada
Reservando una excursión privada, contaréis con un guía en exclusiva de habla española que os mostrará Oporto con un servicio totalmente personalizado. Podréis además diseñar vuestro propio itinerario. Si sois un grupo numeroso, ¡ahorraréis dinero!